Un reto: ¿eres capaz de distinguir el vino blanco del tinto con los ojos cerrados?

YesTe aseguro nena que no es tan fácil. El color de un vino nos hace intuir muchas cosas sobre su cuerpo o sobre su edad. El Dr. Pasteur demostró que, con el paso del tiempo, el oxigeno debilita el color de los tintos y aumenta el de los blancos. Por eso los tintos, con los años, adquieren el característico color teja y los blancos tonalidades doradas. Así que si no vemos el color perdemos muchos datos,  y si, además, el tinto es un vino poco tánico la distinción resulta más complicada. Te propongo, nena, que hagas esta prueba con amigos, y con los ojos cerrados, verás que divertido, que poco se acierta, y cuanto se puede aprender.