bacantes o meigas, haberlas hailas

Collier

La receta de la Queimada: (más o menos cada cual le arrea al perolo lo que encuenta).. Aguardiente, también con menos graduación el  Ron, o Whisky  puede funcionar pero te costará más encenderlo, y,  Azucar, como elementos principales, en proporción de 100 gramos de azucar por litro de licor. Y, los añadidos para dar sabor, como: generalmente granos de café, luego depende, tiras de corteza de limón o naranja. ramas de canela,… Se pone un poco de licor en un cazo o cucharón y se prende, se usa este ya ardiendo para acercándolo al pote, o cacerola, suele ser de barro, pero no es imprescindible, donde está el resto del licor y hacerlo arder. Luego  el cazo también se envuelve de azucar quedando al quemarse caramelizado, Suele tener algo de espectacular, ver caer luego el licor ardiendo desde el cazo a la pota, pero tiene algo de peligro y te puedes quemar. Luego de prendido se van echando trozos de frutas y las cáscaras de limón o naraja dichas. Cuando el alcohol se ha quemado, banstante, es decir ha bajado la llama, la queimada está terminada. Esta habrá menguado un 30% tener en cuenta según los bebedores. Así mismo suele estár encendido cuando se sirve y puede quemar los lábios si no se tiene cuidado.

Tradicionalmente se hace para la noche de San Juan, y últimamente gracias a la aportación de Mariano Marcos Abalo por los años 60, se le añadió una especio de rito o conjuro que se lee mientras se hace, porque es muy largo y no hay hostias a aprendérselo,  con variantes, añadidos y menguados podría ser.

El conjuro de la Queimada

Búhos, lechuzas, sapos y brujas;
Demonios, duendes y diablos;
espíritus de las vegas llenas de niebla,
cuervos, salamandras y hechiceras;
rabo tieso de gato negro
y todos los hechizos de las curanderas…

Leños podridos y agujereados,
hogar de gusanos y alimañas,
fuego de la Santa Compaña,
mal de ojo, negros maleficios;
hedor de los muertos, truenos y rayos;
hocico de sátiro y pata de conejo;
ladrar de zorro, rabo de marta,
aullido de perro, pregonero de la muerte…

Pecadora lengua de mala mujer
casada con un hombre viejo;
Averno de Satán y Belcebú,
fuego de cadáveres ardientes,
fuegos fatuos de la noche de San Silvestre,
cuerpos mutilados de los indecentes,
y pedos de los infernales culos…

Rugir del mar embravecido,
presagio de naufragios,
vientre estéril de mujer soltera,
maullar de gatos en busca gatas en celo,
melena sucia de cabra mal parida
y cuernos retorcidos de castrón…

Con este cazo
elevaré las llamas de este fuego
similar al del Infierno
y las brujas quedarán purificadas
de todas sus maldades.
Algunas huirán
a caballo de sus escobas
para irse a sumergir
en el mar de Finisterre
las que se queden, les quedarán convertidas sus ubres
en puntiagudas tetas de novicia.

¡Escuchad! ¡Escuchad estos rugidos…!
Son las brujas que se están purificando
en estas llamas espirituales…
Y cuando este delicioso brebaje
baje por nuestras gargantas,
también todos nosotros quedaremos libres
de los males de nuestra alma
y de todo maleficio.

¡Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego!
a vosotros hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder
que los humanos,
limpiad de maldades nuestra tierra
y hacer que aquí y ahora
los espíritus de los amigos ausentes
compartan con nosotros esta queimada.